Manual de fases en la cata de vinos

Si siempre has querido aprender a catar un vino como mandan los cánones, este artículo es para ti. Sí, has leído bien. Aunque no seas un experto enólogo, disfrutar e identificar las sensaciones que un buen vino puede transmitirte al degustarlo está a al alcance de tu mano. Tan solo tienes que afinar los cinco sentidos, elegir un vino que despierte tu interés y sumergirte de lleno en las recomendaciones y consejos de Evadium en este manual rápido para realizar una cata de vinos donde quieras y con quien quieras. ¿Te animas?

La cata de vino

En el mundo del enoturismo, la cata de vino es sin duda la piedra de toque ideal para todo buen aficionado al vino. No solo se trata de la herramienta técnica que te permite probar, evaluar y comparar vinos de cualquier clase, sino también es un vehículo perfecto para adentrarte sorbito a sorbito en un apasionante mundo de sensaciones.

Servir copa en cata de vino

A solas o compartiéndolo con amigos, en una visita a tu bodega favorita o sentado tranquilamente en la terraza de casa, una cata de vino bien realizada te ayudará a conocer más y mejor el mundo del vino, a apreciar los matices y puntos fuertes de cada caldo, y por supuesto a viajar desde casa por tantos pagos, viñedos y bodegas como puedas imaginar.

Muy al contrario de la creencia general, no es algo que esté solo a alcance de los expertos más avezados: para iniciarte en ella solo tienes que descorchar ese vino al que llevas tiempo siguiendo la pista, y seguir los sencillos pasos y consejos que encontrarás en este práctico manual de cata de vino a continuación. ¡Salud y feliz cata!

Preparativos básicos para la cata de vino

Antes de iniciar una cata es importante cuidar ciertos detalles. Con ello te aseguras un entorno adecuado, pero también los recursos necesarios para que todo el proceso vaya como la seda. Aquí tienes las claves a tener muy en cuenta antes de lanzarte al descorche:

  • Intenta que el lugar donde vayas a realizar la cata sea luminoso y esté bien ventilado. Esto es esencial para que puedas apreciar correctamente el color, la nitidez y los aromas del vino.
  • La mejor forma de percibir con fidelidad los colores y tonos del vino es contrastarlo ya servido en la copa contra un fondo blanco, plano y liso. Si tus paredes o la superficie donde vas a realizar la cata no lo son, te servirán unos manteles, servilletas o folios blancos.
  • Evita usar perfumes, ambientadores, y cualquier tipo de olor intenso. Así impedirás que las propiedades organolépticas del vino a catar se perciban contaminadas por elementos externos.
  • Si quieres catar varios vinos a la vez, prepara una copa diferente para cada vino.
  • Procura siempre que las copas sean las más adecuadas para cada tipo de vino, y que estén limpias, secas y sin ningún resto de suciedad, lavavajillas, etc.
Copa para cata de vino
  • Te recomendamos no hacer las catas en ayunas, y no comer durante una cata salvo si quieres llevar a cabo una cata de maridaje.
  • Intenta no contaminar tu boca con ningún sabor al menos una hora antes de la cata –pasta de dientes, chicles, o alimentos picantes, agrios, dulces, etc.–, y es recomendable enjuagarte la boca bien con agua antes de empezar la cata.
  • Si vas a catar varios vinos, prepara agua y trocitos de pan para limpiar el paladar entre un vino y otro. La norma general sugiere empezar por los vinos blancos y después pasar a los vinos tintos.
  • Escupir tras cada sorbo te permitirá disfrutar mejor del retrogusto de cada vino. Por ello es interesante –más aún si quieres probar diferentes vinos en una misma cata– que dispongas de una escupidera para no tragar todo el vino que cates, así como para desechar los posos y restos de vino no deseados que queden en la copa.
  • Si quieres conservar las valoraciones de los vinos que vayas catando, lo ideal es rellenar una ficha de cata de cada vino y guardarlas en un fichero. En ellas puedes apuntar no solo los datos identificativos de cada vino y los aspectos más técnicos de la cata, sino también todas las observaciones que desees.

Dicho esto, el vino no puede faltar. Si aún no tienes decidido qué vino catar, quizás te inspire echar un vistazo a nuestra selección de mejores webs donde comprar vino.

Fases de la cata de vino

Con todo lo anterior, ya estás listo para iniciar un apasionante viaje por el mundo del vino a través de los sentidos. Sí, porque en la cata de vinos vas a tener que prestar atención precisamente a tus sentidos, y especialmente a tres –la vista, el olfato y el gusto– que van a ser los que definan, con su protagonismo en ellas, las tres fases que toda cata debe tener: visual, olfativa y gustativa.

Es posible que a lo largo del artículo te encuentres con palabras desconocidas sobre el mundo del vino, por lo que te invitamos a consultar su significado en nuestro diccionario de enoturismo.

Fase visual

La finalidad de esta primer paso en la cata es evaluar a través de la vista aspectos como el color, la intensidad o la nitidez del vino, además de otros como la presencia de burbujas, la lágrima, etc. Por supuesto es también el primer filtro para detectar las imperfecciones o defectos que pueda tener el vino.

El color del vino

Para comenzar debes realizar el descorche y servir una pequeña cantidad de vino en la copa. Aprovecha para observar y oler el corcho, lo cual te dará ya algunas pistas para ésta y la siguiente fase. Después coge la copa, agarrándola por la base o el tallo para no calentar el vino, e inclínala unos 45º sobre un fondo blanco para poder observar bien desde arriba a través del líquido. La percepción más inmediata, el color, es un matiz visual que te dará una idea de la vida y la evolución del vino. Por ejemplo, si hablamos de un vino tinto, los más jóvenes tienden a tonalidades brillantes rubí o cereza, mientras que los envejecidos con crianza suelen adoptar tonos granate o rojo teja.

Ver color del vino en la cata de vino

La gama cromática de los tintos va desde el color amoratado hasta el color ladrillo. El primero suele indicarte que el vino es joven y que tiene capacidad evolutiva, mientras que los tonos más próximos al naranja te indican que deben ser consumidos pronto. Otros tonos habituales en los tintos son rojo picota, violáceo, púrpura… En vinos blancos es posible encontrar gamas mucho más amplias, con tonos pardos, amarillentos, o verdosos. Y en el caso de los rosados, la gama de tonos es más reducida, con colores que van desde el rosa salmón al color frambuesa.

La edad del vino

También en esta fase visual de la cata puedes apreciar el ribete –es decir, la parte del líquido que al inclinar la copa queda más cercana al borde–, que te aportará información sobre el grado de envejecimiento del vino, y la capa, un término de cata utilizado para determinar la cantidad de color –intensidad– que tiene el vino.

Si te resulta difícil ver a través del vino lo que hay al otro lado de la copa, puedes decir que tienes en tus manos un vino de capa alta, o de capa baja en el caso contrario, cuando el vino es muy transparente y puedes ver perfectamente a través de él. Si la capa es alta la cantidad de taninos y polifenoles será elevada, prueba de que el vino ha tenido una mayor maceración y de que tendrá por ello bastante cuerpo y estructura.

La densidad del vino

Otro elemento importante a apreciar es la densidad del vino. ¿Y cómo puedes averiguar esto? Muy sencillo: observando la lágrima, esas gotitas y surcos de líquido que quedan en las paredes de la copa tras mover ligeramente el vino en su interior. A menor velocidad de caída de esas lágrimas, mayor densidad y mayor graduación alcohólica del vino que estás catando.

También puedes apreciar en esta fase otros elementos como la nitidez –vinos velados, turbios, brillantes– o la efervescencia, si el vino produce burbujas en la copa.

Fase olfativa

Los aromas primarios

Llega el momento de poner a prueba tu olfato. Sin agitar nada el vino, introduce la nariz en la copa e inhala suavemente para, en primer lugar, identificar sus aromas primarios, que son los aromas propios de la variedad o variedades de uva con que está hecho el vino –llamados también por ello varietales–, y que normalmente son de naturaleza frutal o vegetal.

Los aromas del vino en la cata de vinos

Los aromas secundarios

Después debes agitar la copa ligeramente para que el vino se airee, entrando así en contacto con el oxígeno y desprendiendo más aromas, los secundarios o de fermentación, que son los aromas producidos durante la fermentación alcohólica o maloláctica del vino por el metabolismo de las levaduras y bacterias lácticas –en el caso de vinos tintos–, y que suelen ser más numerosos en vinos jóvenes. En este caso los detectarás mejor realizando varias inhalaciones cortas y seguidas.

Los aromas terciarios o bouquet

En un tercer momento puedes continuar agitando la copa con algo más de energía para dar paso a los aromas terciarios. Estos son los conocidos también como bouquet, y resultan más complicados de percibir. Los aromas terciarios se desarrollan durante el envejecimiento de los vinos –en barrica o en botella– como consecuencia de la evolución de aromas primarios y secundarios. Normalmente se clasifican en diferentes familias –frutales, florales, vegetales, torrefactos, frutos secos, balsámicos, especiados, madera…).

La persistencia aromática del vino

Por último puedes volver a oler el vino tras dejarlo reposar de nuevo la copa. Así podrás analizar los cambios aromáticos con respecto a tus primeras inhalaciones, apreciando aromas que anteriormente has pasado de largo y analizando mejor la persistencia aromática del vino.

Es también durante la fase olfativa cuando podrás detectar las irregularidades que hayan podido producirse durante la elaboración y/o la crianza de un vino, que suelen manifestarse con la presencia de olores defectuosos como el olor “avinagrado” o el olor “a podrido”.

Para ayudarte a identificar los aromas del vino puedes servirte de la Rueda de los aromas, una práctica herramienta en la que encontrarás catalogados los aromas habituales que puedes encontrar en el vino. La rueda de los aromas se estructura en diferentes categorías y subcategorías representadas con colores para comodidad visual. Existen multitud de formatos de rueda de los aromas según tipos de vinos, variedades de uvas, etc.

Ruta de los aromas en la cata de vino

Fase gustativa

El sabor del vino

Finalmente le llega el turno al gusto. Toca llevar el vino a la boca para paladearlo, por fin. La forma ideal de hacerlo es sorber una pequeña cantidad de vino y pasarla de un lado a otro de la boca para hacerla llegar a todas las partes sensibles. Percibirás así todos los sabores reconocibles a través de la lengua –dulce, ácido y amargo–, llamando “redondo” al vino que alcance un equilibrio adecuado entre todos ellos. A esta primera percepción en boca se la denomina ataque.

Beber copa en cata de vino

La textura del vino

En segundo lugar tendrás que identificar la textura del vino, algo que podrás definir con adjetivos como sedoso, aterciopelado, áspero o rugoso. Es este caso parece evidente que características como la suavidad o la untuodisad serán positivas, mientras que otras sensaciones como la astringencia o rugosidad serán negativas.

La vía retronasal

Justo después de tragar o escupir el vino que acabas de probar, debes expulsar el aire lentamente por la nariz para analizar su vía retronasal, identificando el conjunto de sensaciones que permanecen en la boca y el período de tiempo durante el que puedes percibirlas. Quizás esta es la parte de la cata que más varía en función de la persona que realice la cata.

Es habitual que en los vinos más básicos esos sabores y aromas finales desaparezcan en pocos segundos –por lo que se dice que son vinos cortos, que su final es corto o que tienen un retronasal corto–, mientras que los vinos de mayor calidad suelen mantener esas sensaciones en boca hasta más de un minuto, pasando a calificarse como largos, de final largo o de retronasal largo.

La persistencia o sabor final del vino

También puedes destacar qué tipo de sabor final te ha dejado el vino catado en función de sus características organolépticas. Puede ser ácido, tánico, un final bien definido, o incluso un final “sucio”, cuando las sensaciones que persisten en boca no son muy agradables.

Y con esto ya puedes dar por terminada la cata de vino. Por supuesto puedes completar tu ficha de cata con observaciones personales sobre cada vino como el mejor momento para su consumo, posibles maridajes en función de sus características, la temperatura ideal para servirlo, su origen, la variedad o variedades de la uva con las que se ha confeccionado, su rango de precio, la calidad o puntuación final que has decidido concederle, etc.

La práctica de la cata de vino

Aunque no es una fase de la cata en sí misma, el aprendizaje de la cata requiere de práctica. Lo normal es que al principio te lleve más tiempo poner en práctica una cata de vino pero a medida que repitas y recuerdes el proceso, acabarás sabiéndotelo de memoria y sorprendiéndote cada vez más con el manantial de sensaciones que puedes experimentar. Para ser un buen catador, cuantos más vinos cates y compares, mejor.

Existe todo un universo de gadgets y accesorios de vino de todo tipo que pueden hacer las delicias de cualquier wine lover y que a buen seguro que te ayudarán a hacer de la cata más fácil: abrebotellas eléctricos, enfriadores, bombas de vacío, vinotecas, etc. Toma nota en tu lista de deseos de estas ideas de regalos para amantes del vino y pídetelas cuando llegue la ocasión.

Como ves, la cata es una forma no tan compleja como se cree en un principio de poder acercarse más y mejor al vino y sus secretos, que además te permitirá disfrutar más a fondo del gran placer que supone probar y comparar vinos diferentes.

¡Así que anímate y prepara ya tu próxima cata de vino!

Manual rápido para hacer una cata de vino paso a paso
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